Mientras la fiscalía ordenó detener a Osvaldo Fassetta por encubrimiento agravado y dispuso el secreto de sumario, la querella exige la inmediata imputación de Soledad Andreani, vinculada al bar-pool de Nueva Córdoba. El municipio clausuró el local comercial en medio de un fuerte escándalo político.
- Por AF para CONFIRMADO
Las derivaciones del brutal femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuyo cuerpo fue hallado en un descampado de la capital cordobesa, continúan expandiendo el radio de sospechas y detenciones hacia el círculo íntimo del único acusado como autor material del crimen, Claudio Gabriel Barrelier. Los últimos avances ordenados por la Fiscalía de Instrucción Número 13, a cargo del fiscal Raúl Garzón, confirman que la impunidad del asesino comienza a desmoronarse con la caída de nuevos cómplices y la revelación de antecedentes escalofriantes que complican de manera severa el panorama judicial del principal imputado.
Los resultados de la autopsia arrojaron luz sobre la saña del ataque: determinaron que la menor falleció como consecuencia de una asfixia mecánica y, además, habría sido víctima de abuso sexual. De acuerdo con la reconstrucción cronológica que manejan los investigadores, el crimen ocurrió entre la 1 y las 3 de la mañana del pasado domingo dentro de la propia vivienda de Barrelier, aunque el cuerpo fue hallado recién días después. Ante la complejidad del escenario y la necesidad de resguardar nuevas diligencias probatorias que ya se encuentran en ejecución, la Justicia dispuso el secreto de sumario por el término de diez días, una medida clave para blindar el avance de la causa.
La caída de un nuevo cómplice en el barrio Cofico
La presión judicial sobre el entorno del femicida se materializó este jueves con la detención de un hombre de 47 años, identificado como Osvaldo Fassetta. El sospechoso fue arrestado bajo los cargos de presunto encubrimiento agravado, luego de que las pesquisas determinaran su estrecha convivencia con el asesino. Fassetta residía en una habitación que el propio Claudio Barrelier le había prestado dentro de su vivienda ubicada en el barrio Cofico, el mismo domicilio señalado como la escena primaria del crimen.
La detención de Fassetta abre una nueva línea de investigación para determinar el grado de participación o asistencia que brindó al imputado en las horas posteriores al asesinato. Para sumar mayor gravedad institucional, la Fiscalía resolvió incorporar formalmente a la causa actual un expediente iniciado en el año 2025 contra Claudio Barrelier por el presunto delito de privación ilegítima de la libertad. Este antecedente penal de violencia extrema preexistente no hace más que reconfirmar la peligrosidad del acusado y expone las alarmas previas que el sistema judicial no logró contener a tiempo.
La mira sobre Soledad Andreani y el bar “Wachitas”
En paralelo a la detención en barrio Cofico, el foco de la indignación pública y de la estrategia querellante se posó con fuerza sobre Soledad Andreani, señalada como la expareja o amante del acusado. La mujer cobró notoriedad inmediata al comprobarse que fue ella quien le entregó a Barrelier las llaves de su automóvil Ford Ka negro, el vehículo clave que el asesino utilizó para trasladar el cuerpo de la menor y ocultarlo en el descampado. Ante esto, la representación legal de Gabriel Vega, padre de la adolescente asesinada, presentó nueva documentación ante la Justicia y formalizó un duro requerimiento para que Andreani sea imputada de manera urgente por presunto encubrimiento.
La vinculación de Andreani con el entramado comercial de la noche cordobesa terminó por dinamitar la aparente normalidad de “Wachitas”, un conocido bar-pool ubicado en pleno corazón del barrio Nueva Córdoba, en la calle Ituzaingó al 521. Mientras diversos testimonios recolectados en la zona la identifican llanamente como la encargada general del negocio desde hace años, las versiones formales de la empresa indican que se desempeñaba allí como productora o encargada de eventos y relaciones públicas. La irrupción de la Policía de Córdoba y los peritos judiciales en las instalaciones del bar buscó determinar si el establecimiento fue utilizado en alguna instancia de la secuencia logística o si existían elementos de prueba ocultos por la sospechosa.
Clausura municipal y escándalo político por las “recomendaciones” oficiales
El impacto del femicidio forzó la intervención directa de la Municipalidad de Córdoba a través del Ente de Fiscalización y Control. El organismo dispuso una faja de clausura e inhabilitación inmediata sobre las puertas de “Wachitas”. El argumento oficial para la drástica medida se fundó en severas anomalías de infraestructura e higiene: el local presentaba graves fallas en sus tendidos eléctricos, falta de señalización de emergencia, modificaciones edilicias no declaradas ante las dependencias correspondientes y matafuegos vencidos. La tensión sumó un capítulo de desacato cuando inspectores municipales constataron que los precintos de seguridad colocados originalmente habían sido removidos de forma clandestina, obligando a un nuevo operativo para reponer las fajas y labrar nuevas actuaciones penales.
Sin embargo, el costado más polémico y que generó un fuerte cimbronazo en los despachos del Palacio 6 de Julio radica en que el bar implicado figuraba, de forma simultánea, en los portales turísticos oficiales del propio municipio. Diversas capturas del sitio web del gobierno local demostraron que el bar vinculado a la dueña del auto de Barrelier era activamente promovido por la gestión comunal como un espacio recomendado de esparcimiento en Nueva Córdoba. Esta flagrante contradicción encendió los cuestionamientos de la oposición y de los familiares de Agostina Vega, quienes exigen saber qué tipo de controles reales se ejecutaban sobre un lugar que acumulaba antecedentes de infracciones y que hoy quedó salpicado por la peor de las tragedias.
