El justicialismo entrerriano convocó a su Congreso Partidario -éste sábado- para tratar, entre otros temas, la expulsión de varios afiliados, en lo que aparece como un brote de moralidad repentina, más orientado a satisfacer expectativas de la gestión Frigerio, que a procurar un crecimiento armónico junto al Pueblo.

En tal sentido, el Consejo Provincial del P.J. de Entre Ríos, carece de un adecuado perfil opositor democrático, que sea capaz de frenar las aspiraciones de grupúsculos políticos foráneos; por el contrario, dedica tiempo y recursos a fogonear una interna de oscuras ambiciones.

En ese orden de ideas, el actual Consejo provincial del P.J. entrerriano, se muestra demasiado complaciente con el frigerismo libertario; con lo cual, y a todas luces, queda en evidencia un claro temor a las hipótesis de carpetazos masivos.

En tal sentido las actuales autoridades del P.J. entrerriano, parecen estar más interesadas en desarrollar el sectarismo y la exclusión, que en estár junto al Pueblo para resolver:

 El cierre de empresas y la destrucción de puestos de trabajo.
 El deterioro constante del poder adquisitivo de los salarios, que afecta a las familias de
los trabajadores (activos y pasivos).
 La suba en los costos de la energía, los servicios, los impuestos y las tasas.
 La sistemática pérdida de derechos legítimamente adquiridos, de los trabajadores
entrerrianos (públicos y privados).
 La disminución de la calidad y cantidad de los servicios médico asistenciales, en la
manoseada Obra Social provincial.

En síntesis, los partidos políticos son esencialmente nobles, el fracaso es siempre de los hombres y de sus conductas; porque cuando se apartan de la Doctrina pierden la ‘brújula moral’, o priorizan intereses personales por sobre el bienestar del Pueblo”.

En conclusión, el próximo sábado, cualquiera sea el resultado del Congreso del Justicialismo entrerriano, se percibe que en su interior hay quienes no entendieron las enseñanzas de su lider, cuando les decía que “los ideales colectivos fracasan cuando se sectarizan, y triunfancuando se universalizan”.

Por José Couciero