Bajo el argumento de la “modernización y la ciberseguridad”, el Gobierno avanza en acuerdos con corporaciones tecnológicas de Israel para gestionar el cómputo de votos. Expertos advierten sobre la pérdida de soberanía y los riesgos del código cerrado.
- Por AF para CONFIRMADO
A poco más de un año de los comicios presidenciales de 2027, las alarmas sobre la soberanía digital de la Argentina se encendieron por completo. El debate sobre quién y cómo cuenta los votos ingresa en un terreno de geopolítica profunda ante las avanzadas negociaciones y misiones de cooperación técnica que buscan otorgar el control del escrutinio provisorio y la transmisión de datos a empresas de tecnología y ciberseguridad con base en Israel.
La tendencia hacia la tercerización y extranjerización del núcleo del sistema democrático se acelera bajo el amparo de la agenda de inversiones bilaterales. Sin embargo, el nivel de opacidad de estas corporaciones vuelve a poner bajo la lupa la vulnerabilidad de la infraestructura crítica nacional, el secreto del sufragio y la imposibilidad de control por parte de los partidos políticos y la ciudadanía.
El desembarco informático: de la gestión de recursos al control de urnas
El puente entre las corporaciones del país de Medio Oriente y el Estado argentino se consolidó en los últimos años a través de contratos estratégicos de asesoramiento (como los convenios hídricos con la estatal Mekorot en múltiples provincias). No obstante, el salto hacia el sistema electoral representa un escenario completamente diferente y mucho más sensible.
El principal argumento oficial para incorporar este software es la supuesta “infalibilidad” de los sistemas de defensa digital israelíes frente a posibles ciberataques. Lo que el pliego técnico oculta es que se trata de sistemas de “Código Cerrado”. Cuando el Estado delega la transmisión y el cómputo de los telegramas en licencias propietarias extranjeras, los fiscales partidarios y los peritos informáticos de la Cámara Nacional Electoral (CNE) se enfrentan a una verdadera “caja negra”: resulta imposible auditar el programa para verificar si tiene sesgos, fallas o vulnerabilidades ocultas.
“La integridad de una elección exige una transparencia absoluta. Entregar el código fuente a firmas extranjeras que responden a otras jurisdicciones es un acto de ceguera tecnológica voluntaria”, señalan especialistas en seguridad informática.
El peligro de la inteligencia militar aplicada al voto civil
Las empresas que pujan por el negocio electoral en América Latina y buscan ingresar al mercado argentino no son simples desarrolladoras de aplicaciones; muchas operan como desprendimientos comerciales del complejo militar y de inteligencia de Israel.
La preocupación de las organizaciones de derechos digitales radica en los antecedentes globales de este entramado tecnológico:
- Vigilancia y Datos: Tecnológicas de origen israelí han estado bajo la lupa global por el desarrollo de software de intrusión masiva y espionaje (como el conocido sistema Pegasus). Los críticos advierten que el manejo de la base de datos de millones de electores argentinos y la arquitectura de los servidores de transmisión no deberían quedar expuestos a firmas ligadas a agencias de inteligencia extranjeras.
- La pantalla de las “locales”: El mecanismo habitual de desembarco no siempre es directo. Se realiza a través de firmas locales que actúan como representantes o integradoras, adquiriendo las licencias de software y el hardware diseñado en Tel Aviv, lo que dificulta el rastreo del verdadero origen del algoritmo que sumará los votos.
Radiografía del riesgo: El negocio detrás del escrutinio
| Aspecto Crítico | Implicancia para 2027 | Nivel de Riesgo |
| Soberanía Tecnológica | Dependencia absoluta de soporte técnico y servidores fuera de la jurisdicción nacional. | Alto |
| Auditoría de Partidos | Los fiscales informáticos locales no pueden revisar el código fuente de origen israelí por restricciones de “secreto comercial”. | Crítico |
| Seguridad de Datos | Centralización de datos biométricos y padrones electorales en plataformas integradas por corporaciones externas. | Alto |
La alternativa de las universidades públicas
Los expertos coinciden en que la digitalización no debe confundirse con la entrega ciega de la soberanía. Mientras el discurso oficial defiende la velocidad del recuento provisorio y la “chapa” internacional de los proveedores, el riesgo de deslegitimar los resultados electorales por falta de auditorías independientes es altísimo.
La alternativa soberana y transparente sigue siendo ignorada: el desarrollo de un sistema de escrutinio provisorio por parte de las universidades públicas nacionales y científicos del CONICET, utilizando código abierto, auditable por todos los partidos. Sin embargo, en el tablero de ajedrez político actual, el lobby tecnológico internacional parece pesar más que la seguridad democrática de los argentinos.
