Mientras el Ejecutivo local sostiene una narrativa de actividad permanente, el sector hotelero y gastronómico sufre una sangría que ya deja a más de 400 trabajadores en la calle.
- POR AF PARA CONFIRMADO
Detrás de las postales de promoción y los discursos oficiales que intentan instalar la idea de una ciudad en constante movimiento, la realidad económica de Mar del Plata exhibe su faceta más cruda. En los últimos 60 días, unos 40 establecimientos entre hoteles, cafés y restaurantes bajaron sus persianas de forma definitiva o iniciaron sus procesos de cierre, arrastrando consigo a más de 400 trabajadores que hoy engrosan la lista de despedidos o suspendidos.
El dato, que funciona como un baño de realidad para el distrito, fue relevado y denunciado por la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra). Desde el gremio trazaron un diagnóstico alarmante que combina una caída libre del consumo, fines de semana largos con balances negativos y proyecciones de reservas que no logran perforar el piso de la incertidumbre.
El quiebre del relato oficial
Este escenario representa un duro revés político y de gestión para el intendente Guillermo Montenegro. El municipio ha centrado gran parte de su estrategia comunicacional en vender a Mar del Plata como un polo de atracción ininterrumpida; sin embargo, la crisis del sector —el principal motor económico y empleo-intensivo de la ciudad— desmiente el optimismo oficial.
Hoy, la gastronomía y la hotelería local no solo no registran inversiones de peso capaces de amortiguar el impacto, sino que asisten a un achicamiento estructural.
La radiografía del parate Los reportes sectoriales de marzo, abril y mayo exponen la gravedad de la recesión: los fines de semana largos, históricamente salvavidas para la economía local, apenas alcanzaron niveles de ocupación de entre el 45% y el 50%.
La preocupación se extiende ahora al próximo fin de semana largo, cuyas reservas previas se ubican drásticamente por debajo de las expectativas mínimas para la fecha.
Números que duelen
La lista de cierres presentada por el sindicato abarca comercios y complejos de diversos puntos geográficos de la ciudad, demostrando que el fenómeno no es aislado ni se limita a las zonas periféricas.
Este desplome se inserta en un tejido social ya debilitado: Mar del Plata convive con un índice de desempleo estructural que supera el 9%, y la pérdida sistemática de puestos de trabajo en el motor turístico amenaza con profundizar aún más una de las problemáticas más crónicas de La Feliz.
