La emblemática artista de la época de oro del espectáculo fue hallada sin vida en su departamento de Palermo. Con una extensa y multipremiada trayectoria en cine, teatro y televisión, su partida deja un vacío enorme en la cultura nacional.
El ambiente artístico argentino amaneció con una triste noticia este lunes 8 de junio de 2026. A los 83 años de edad, falleció la reconocida actriz, vedette y cantante María Rosa Fugazot. Fuentes policiales confirmaron el deceso a la Agencia Noticias Argentinas, luego de un operativo realizado durante la noche de este domingo en el barrio porteño de Palermo.
El triste desenlace se constató tras un llamado a la línea de emergencias 911 que alertaba sobre una persona descompensada en un edificio de la calle Güemes al 4700. Al arribar al lugar, personal de la Comisaría Vecinal 14 A de la Policía de la Ciudad logró ingresar al departamento gracias a la asistencia de dos mujeres que acompañaban a la actriz. Minutos después, profesionales médicos del SAME constataron oficialmente el fallecimiento de la artista a las 21:41 de la noche del domingo.
Debido a que todavía no se conocen los motivos del deceso, las autoridades judiciales decidieron actuar bajo el protocolo de rigor. En la causa interviene la Fiscalía Nacional Criminal y Correccional N° 12, cuyo titular es Martín Parrando, junto a la Secretaría de Leandro Alonso. Desde dicha fiscalía se dispuso de modo preventivo iniciar las actuaciones correspondientes bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte”.
El nacimiento de una vocación oculta y una dinastía de artistas
Nacida el 20 de diciembre de 1942 en la provincia de Buenos Aires, María Rosa llevaba el arte en la sangre de manera inevitable. Fue hija de una pareja emblemática de la escena rioplatense: la actriz, vedette y cancionista argentina María Esther Gamas, y el recordado cantor y actor uruguayo Roberto Fugazot. Esa herencia familiar continuó en sus propios hijos, naciendo de su lazo el cantante Javier Caumont y el recordado actor René Bertrand.
A pesar de su cuna artística, sus inicios no resultaron sencillos. Debutó en los escenarios con apenas 15 años, una decisión que provocó el enojo de su padre, quien inicialmente le retiró el saludo por un tiempo debido a su oposición a que se dedicara al espectáculo. Años más tarde, la reconciliación llegó a través de la emoción, cuando su progenitor asistió a verla actuar y rompió en llanto al ver su talento. En varias entrevistas, la propia actriz recordaba con gracia que, al ser menor de edad en sus comienzos, debía ocultarse dentro de una caldera durante las inspecciones de trabajo para evitarles multas a las producciones. Además, en charlas con Radio Rivadavia, había confesado que su verdadera vocación frustrada era convertirse en médica forense, un anhelo que finalmente fue relegado por su arrolladora pasión teatral.
Los años dorados y los grandes hitos de su carrera
A lo largo de su juventud, Fugazot supo ganarse el rótulo de una de las grandes vedettes de la época de oro nacional. Brilló en las tablas de los icónicos teatros Maipo y El Nacional, compartiendo cartel y sketches junto a capocómicos de la talla de Alberto Olmedo, Jorge Porcel y Juan Carlos Calabró. Su faceta musical también fue destacada: se desempeñó como cantante dentro de la orquesta de Eddie Pequenino, formación con la cual llegó a acompañar artísticamente a Frank Sinatra Jr. junto a Tomy Dorsey.
Su desembarco en la pantalla grande ocurrió en 1.966 con una breve aparición en el film “Las locas del conventillo”, bajo la dirección de Fernando Ayala. Al año siguiente, en 1.967, se sumó al staff del mítico programa de televisión “Operación Ja-Já”, ideado por los hermanos Hugo y Gerardo Sofovich. En el plano personal, 1970 fue un año clave al contraer matrimonio con el actor César Bertrand, consolidando una de las parejas más respetadas y estables del ambiente hasta la muerte de él en 2008.
En el cine, continuó sumando títulos recordados como “Mi novia el…”, “El rey de los exhortos” y, más recientemente, el largometraje “Ningún amor es perfecto”. Su paso por la televisión incluyó papeles entrañables en ficciones masivas como “Gerente de familia”, “Durmiendo con mi jefe” (junto a Guillermo Francella), “Los Roldán”, “Amas de casa desesperadas”, “Sos mi hombre” y la multipremiada serie “El Puntero”. Por su labor en este último unitario de Pol-ka, donde estuvo nominada como mejor actriz de reparto, formó parte del elenco que alzó el codiciado Martín Fierro de Oro en el año 2012. Cinco años después, en 2017, la Asociación Estrella de Concert le otorgó el premio a la Trayectoria durante la temporada teatral de Villa Carlos Paz.
Reemplazos consagratorios, música y su último gran papel junto a De Niro
La ductilidad de María Rosa le permitió asumir desafíos complejos sobre las tablas. En el año 2014, le tocó ponerse en la piel del personaje principal de la obra teatral “La casa de Bernarda Alba”, asumiendo el rol en reemplazo de la recordada Norma Pons. Sin abandonar nunca su amor por el canto, en 2.013 grabó junto a su hijo Javier Caumont el tema “Si a veces hablo de ti”, una pieza musical que cosechada un Diploma de Excelencia en el festival internacional de la canción celebrado en California.
Su última gran aparición masiva en la pantalla chica se dio en 2.023, cuando integró el elenco estelar de la serie de streaming “Nada”, protagonizada por Luis Brandoni y con la estelar participación de la estrella de Hollywood Robert De Niro. En dicha ficción personificó a Celsa, la emblemática ama de llaves y ladero cotidiano del protagonista, un personaje fundamental dado que su repentina ausencia dentro del guion es la que motoriza y desencadena todo el nudo de la trama.
El duro golpe familiar del que no pudo recuperarse
Los últimos meses en la vida de la respetada actriz estuvieron marcados por un profundo dolor personal. En junio de 2025, debió enfrentar la dolorosa pérdida de su hijo, el actor René Bertrand. El intérprete falleció tras batallar contra el cáncer y contraer posteriormente un virus invernal.
Apenas un mes después de ese trágico desenlace, María Rosa compartía públicamente el calvario íntimo que estaba viviendo: “Estoy en piloto automático porque no puedo explotar, gritar o llorar. Es como si tuviera un agujero negro de un balazo de cañón, no puedo exteriorizar”, expresaba conmovida. Su mayor pesar radicaba en el hecho de que las circunstancias de la internación le impidieron a ella y a sus nietos poder tomarle la mano en su último suspiro: “Tuve a mi mamá y a mi papá de la mano cuando se fueron y eso me hizo muy bien. Con él no pude”, se lamentaba la querida artista, que hoy partió para reencontrarse con los suyos en el aplauso eterno del público.
