El mercado del streaming y las contrataciones del Estado acaban de cruzarse en una terminal financiera de alto impacto. El canal “Carajo”, convertido en la señal audiovisual predilecta para las entrevistas exclusivas de la primera línea del Gabinete nacional, comparte terminales de control con el holding Cale Group, propiedad del joven empresario Augusto Marini.

  • Por AF para CONFIRMADO

Lejos de las métricas de YouTube, el verdadero volumen de negocios de esta estructura se está dirimiendo en los talleres ferroviarios, donde una serie de adjudicaciones directas y presupuestos bajo la lupa ponen en duda la racionalidad del gasto en infraestructura pública.

Marini controla Motora Argentina S.A. (la firma que heredó las operaciones de la corporación rusa TMH en los talleres de Mechita). Amparada en la actual emergencia ferroviaria, la empresa pasó de realizar mantenimientos menores a pujar por los contratos más jugosos de la red de transporte suburbano, abriendo un complejo interrogante sobre los costos de reparación del material rodante.

La insólita ecuación de la línea San Martín

El foco de la controversia técnica y financiera se centra en la propuesta para la reparación general de “media vida” de 117 coches CSR Puzhen pertenecientes a la línea San Martín. Los presupuestos preliminares arrastrados por Motora Argentina para desarmar, recondicionar y actualizar estas unidades en sus talleres locales encendieron las alarmas de los especialistas del sector por una distorsión de valores insólita para el mercado internacional.

Remodelar cada uno de los vagones usados bajo el esquema de contratación propuesto por el holding demandaría un costo aproximado de 800.000 dólares por unidad. El dato adquiere ribetes de escándalo contable al contrastarse con los valores de fabricación: la compra de un vagón de pasajeros completamente nuevo, de origen internacional y con tecnología a estrenar, cotiza en torno a los 600.000 dólares. Financiar la propuesta de Marini implica pagar un sobreprecio del 33% por material usado en comparación con lo que costaría renovar la flota con unidades cero kilómetro.

Un holding diversificado en las dos ventanillas del mercado

La ingeniería comercial de Cale Group no se limita a la trinchera mediática oficialista. Marini maneja una estrategia de diversificación que incluye el control accionario de Blender, una señal de streaming ubicada en el extremo opuesto del mapa político tradicional. Esta doble inserción en el negocio de contenidos digitales le otorga al grupo un volumen de influencia ideal mientras sus divisiones pesadas de infraestructura avanzan sobre las cajas del transporte y los servicios públicos.

La expansión sobre las estructuras estatales sumó un nuevo capítulo con la oferta de Cale Group Media para quedarse con la concesión y operación del Canal de la Ciudad de Buenos Aires por los próximos cinco años. La propuesta de la firma, fijada en 50 millones de pesos mensuales, quintuplicó el precio base de la licitación, desplazando a competidores tradicionales del rubro y consolidando una masa crítica de medios que funciona como plataforma de visibilidad para un holding que vive de la obra pública.

El atajo de la contratación directa

La declaración de emergencias operativas en los servicios públicos suele ser el mecanismo burocrático más eficaz para saltear las licitaciones públicas internacionales. Al prescindir de los pliegos de competencia abierta, el Estado resigna la posibilidad de compulsa de precios y queda expuesto a las cotizaciones unilaterales de proveedores locales consolidados.

Mientras el servicio de la línea San Martín acumula quejas por demoras, frecuencias recortadas y falta de insumos básicos en las estaciones, las partidas presupuestarias prioritarias amenazan con volcarse hacia un plan de reparaciones deficitario. La trama que une a Motora Argentina con las productoras de contenidos expone cómo los circuitos de la infraestructura ferroviaria terminan cartelizados en favor de los mismos operadores que garantizan el soporte logístico y mediático de turno.